El Tripp Trapp nos acompaña desde que nuestro hijo tenía seis meses y se ha convertido en una parte fija de nuestra rutina familiar. Lo que me gusta especialmente es que la silla esté diseñada para que mi bebé pueda sentarse directamente en la mesa con nosotros – a la altura de los ojos, en medio de la acción. Así puede participar activamente en la vida familiar desde el principio, lo que, a mi parecer, no solo fortalece el vínculo sino que también favorece el desarrollo. Al principio no estaba seguro de si realmente necesitaríamos el bandeja opcional Stokke, ya que la silla se puede colocar directamente sobre la mesa. En la práctica, sin embargo, la bandeja resultó increíblemente práctica – especialmente para bocadillos, actividades de manualidades o cuando comemos al aire libre. Se puede fijar con un solo gesto, es robusta y, sobre todo, fácil de limpiar (¡lavable en lavavajillas!), lo que valoro mucho en la vida cotidiana. El montaje fue súper sencillo – sin necesidad de herramientas. El set para bebés se puede fijar fácilmente a la silla, y también el ajuste posterior de la plataforma de asiento y de pie es realmente autoexplicativo. Me encanta lo flexible que es la silla. Nuestro hijo se sienta de forma ergonómica y segura, y sé que podremos usar la silla durante años – incluso si ya no es un bebé. La alta capacidad de carga de hasta 136 kg es realmente impresionante y convierte al Tripp Trapp en una silla real para la vida. Otro gran punto a favor es la calidad: la silla está hecha de madera maciza de haya y parece muy estable y duradera. Los rodillos antideslizantes ofrecen seguridad adicional – especialmente en suelos lisos, un detalle importante.