La Playstation Classic ofrece una buena selección de juegos preinstalados, lo que aporta un gran factor de diversión. Cuando la consola se conecta a una computadora, se pueden instalar los llamados emuladores, lo que permite jugar muchos otros juegos en ella. La memoria interna es lo suficientemente grande como para instalar más de 1000 juegos. Simplemente genial.
La Sony PlayStation 1 mini, más concretamente la PlayStation Classic, es una versión en miniatura de la primera PlayStation. Esta consola es para los verdaderos aficionados. Viene con clásicos preinstalados, como GTA y Resident Evil. Por ese motivo la PlayStation está clasificada PEGI 16. La relación calidad-precio está perfectamente bien. La calidad de fabricación es, como cabe esperar de Sony, excelente.
La Sony PlayStation Classic es, lamentablemente, algo escasa de potencia y no siempre funciona del todo fluida. La selección de los 20 juegos preinstalados podría haber sido mejor. A mi gusto, la interfaz de usuario está bien hecha y es fácil de usar. Gráficamente como en su día. ¡Y eso me gusta mucho! Pura nostalgia. Está muy bien acabada. Los mandos son exactamente como antes, algo que me parece muy bien. En conjunto, sin duda recomendaría el aparato.
Al jugar con la PlayStation Classic tenía curiosidad por ver qué tal Sony emularía los clásicos – y la velocidad de la mayoría de los juegos es aceptable, pero no siempre perfecta: algunos títulos van fluidos, otros sufren ligeros ralentizaciones o problemas de sincronización. En cuanto a usabilidad, la Classic es sorprendentemente fácil de usar: menú claro, juegos de fácil acceso, sin gran proceso de configuración. En términos de calidad gráfica y de audio la emulación parece sólida, el sonido puede sonar algo metálico en algunos momentos, y en ciertos juegos la imagen no está escalada de forma óptima. La selección de juegos es variada: hay algunos clásicos de verdad, otros faltan por desgracia. Se siente un poco arbitraria, especialmente cuando faltan juegos favoritos. La construcción del dispositivo es correcta. Los mandos se adaptan bien a la mano, pero el cable parece un poco corto. Sobre el servicio de atención al cliente no puedo decir nada, no he tenido que ponerme en contacto con ellos.
La PlayStation Classic es para mí, sobre todo, una pequeña máquina del tiempo. Nada más sacarla de la caja vuelven inmediatamente los recuerdos de largas noches de juego de la infancia. El diseño está muy bien conseguido y se parece al original hasta el punto de confundirse, solo que en versión mini. La configuración es facilísima: enchufarla, encenderla y ponerse a jugar. Los juegos preinstalados son una mezcla agradable, aunque a mí personalmente me faltan algunos títulos. Para sesiones de juego cortas entre medias o para tardes tranquilas en el sofá la consola es perfecta. Sin embargo, quien espere un gameplay moderno o muchas comodidades debería saber que aquí el factor retro está claramente en primer plano.