Compré el Makita MR007GZ como radio de obra. Ahora estoy bastante seguro de que, en realidad, es una arena de conciertos móvil con asa. Cuando encendí la radio por primera vez, mi vecino dejó voluntariamente el martillo perforador porque pensó que una banda en directo había montado el escenario. El subwoofer incorporado hace que no solo la música, sino también los tornillos sueltos, los vasos de café y, de vez en cuando, la propia confianza en uno mismo, empiecen a vibrar. La robustez es especialmente impresionante. ¿Lluvia? ¿Polvo? ¿Maldiciones que caen de un operario? El aparato lo soporta todo con calma. Da la sensación de que incluso sobreviviría al impacto de un meteorito y luego seguiría recibiendo DAB+ con calidad cristalina. La clasificación IP65 lo convierte en el Chuck Norris de las radios. La conexión Bluetooth funciona tan fiable que mi smartphone ahora confía más en la radio que en mí. Una vez emparejados, son inseparables. El único inconveniente: desde que la radio está en la obra, los compañeros llegan puntuales por la mañana. La excusa "Me he quedado dormido" ya no cuela si uno acude voluntariamente a la Makita-disco diaria. Conclusión: Si solo quieres escuchar la radio, esto no es para ti. Si, en cambio, quieres convertir tu obra en un festival al aire libre, hazte con ella. Le doy 5 estrellas, porque 6 estrellas probablemente necesitarían una licencia de obras.