Compré una lavadora en EuroVolter. Como tenía la cocina en obras, decidí no desembalarla durante los primeros días para evitar que se estropeara con el polvo y los trabajos de la reforma. El embalaje exterior estaba perfecto, por lo que no hacía sospechar que el electrodoméstico estuviera dañado.Cuando por fin la abrí, me encontré una lavadora completamente destrozada: tapa superior reventada, un fuerte golpe en un lateral, la cuba de plástico rota y, para colmo, pierde agua, por lo que es totalmente inservible. Son daños que difícilmente pueden atribuirse al uso o a una instalación normal.Me puse en contacto con EuroVolter explicando la situación y aportando fotografías. Su única respuesta fue que habían pasado más de 7 días desde la entrega, por lo que se desentendían completamente del problema, sin inspeccionar el producto ni ofrecer ninguna solución.No era la primera vez que compraba en EuroVolter, pero sí será la última. Cuando surge un problema de verdad es cuando se demuestra la calidad del servicio posventa, y en mi caso ha sido totalmente decepcionante.