La grapadora de clavos (groppinatrice) llega en una maleta moldeada de plástico resistente, con cierres metálicos (la maleta no es T‑Stak VI como indicaba la web de DeWalt; tras la notificación DeWalt corrigió la descripción). En el interior de la maleta sólo están la herramienta y el manual de uso. La herramienta está hecha con materiales de calidad, principalmente aleación de magnesio y aluminio. Es ligera, de tamaño contenido y con buena ergonomía. El mango está recubierto con la clásica goma de DeWalt que asegura un excelente agarre y es adecuada también para personas con manos pequeñas. En la parte inferior, cerca del gatillo, hay una rueda que permite regular la profundidad de entrada del clavo; esta función es muy útil para no tener que tocar la regulación de presión del compresor. Dispone de función de disparo único y de disparos en secuencia activándose mediante un cómodo selector en el lateral de la pistola. Cerca de la punta por donde salen los groppini hay un mecanismo de liberación sin herramientas para una rápida retirada de los atascos: accionando una simple palanca todo se hace en muy poco tiempo. Hay una protección contra disparos accidentales —su funcionamiento está bien explicado en el manual— y la boquilla Precision Point de plástico amarillo reduce las marcas en la superficie de trabajo; al ser de tamaño reducido deja la zona de trabajo bien visible y de fácil acceso incluso en "puntos estrechos". El cargador de los groppini es metálico, el carro de apertura es de plástico resistente con un cómodo botón para accionarlo. El muelle que empuja los groppini es fuerte y bien calibrado y permite un deslizamiento fluido de los clavos. Hay una pinza para cinturón que se puede retirar pulsando un botón, pero en mi unidad no se incluía la llave Allen para el mantenimiento del utensilio, como indica el manual. La grapadora es oil‑free; el uso es fluido e intuitivo y no se han producido atascos (he disparado 900 groppini). La he usado con un compresor Stanley Silent de 6 L ajustado a 6 bar, con groppini DeWalt de 2 cm y 5 cm sobre madera de dureza media —funcionó de maravilla, siempre sin dudas y sin dejar marcas en la madera. Hace falta varios intentos para ajustar la profundidad mediante la rueda. El retroceso es mínimo y siempre manejable; si se usa durante mucho tiempo es recomendable usar protección auditiva. Recomiendo usar una manguera de aire híbrida porque es más blanda que las de PVC reticulado y facilita el manejo de la herramienta. Tal vez los únicos aspectos negativos sean la rueda de regulación de la profundidad del groppino; personalmente hubiera preferido que fuera más gruesa y que los indicadores +/- fueran de otro color porque son poco visibles. También habría preferido que la maleta fuera de la línea T‑Stak para poder apilarla con otras cajas; el coste de fabricación habría sido el mismo para DeWalt pero habría supuesto una ventaja para el usuario y les habría diferenciado de otras marcas que ofrecen la maleta simple. Estoy muy contento con la compra, considero la grapadora un excelente utensilio y buena la relación precio/valor.