Por poco más de 400 € en oferta, sin duda un óptico satisfactorio. Lo que no se puede esperar a ese precio es una nitidez absoluta en todo el rango de zoom o un contraste cristalino. También se ven las aberraciones cromáticas. Quien quiera prescindir de eso tendrá que recurrir a Swarovski o Zeiss, etc., en una gama de precios de varios miles de euros. El Bresser sigue ofreciendo una buena relación calidad‑precio. En el rango medio de zoom, la calidad óptica es bastante buena. La configuración de la nitidez con un ajuste grueso y uno fino es genial. Facilita enormemente. La calidad de fabricación también es buena. La luneta no es de plástico, sino de aluminio. El ocular es desmontable. El modelo Generation II, en comparación con el anterior, ahora también está lleno de nitrógeno, lo que evita la condensación. La bolsa es un poco torpe, pero funcional. Buena fabricación y protege muy bien contra el clima. El peso de unos 2 kg sigue siendo bastante pesado. Además, también llevas un trípode. Es muy adecuado para tiradores deportivos. Incluso a 300 m. Sin embargo, con 2 kg y ya a medio metro es un gran y pesado "bloque". Los observadores de la naturaleza y de los pájaros deberían considerar que un zoom 25×75 no siempre es la primera opción. Con un mínimo de 25×, por ejemplo, un rapto que se mueve lentamente a solo 100 m es casi imposible de capturar con el óptico. Y el rango superior de más de 60× es más que técnicamente posible, pero no necesariamente ópticamente útil. Prefiere un 20×60. Ese es también el motivo por el que devolví el óptico. Pero no es una pieza mala. Espero haber ayudado :-)