Realmente me pregunté cómo me apañaba antes sin esto. Antes trataba las manchas con un trapo y esperaba que fuese suficiente. Una vez que usas un limpiador de tapicerías de verdad, no quieres volver atrás. Tras investigar un poco acabé con el BISSELL SpotClean ProHeat, sobre todo por lo de 'Heatwave'. El agua caliente elimina mejor las manchas, eso es cierto. Lo que no tenía en cuenta es que el depósito solo tiene alrededor de 1 litro. En claro: antes de que el agua pueda enfriarse, ya toca rellenar. Para mí no fue un gran cambio, pero tampoco un motivo para descartarlo. El manejo es agradablemente sencillo: dos depósitos separados para agua limpia y sucia, todo se quita, se rellena y se limpia con facilidad. La manguera podría ser, en mi opinión, un poco más larga, especialmente para llegar a lugares incómodos. En cambio el aparato es muy manejable — lo llevo simplemente donde lo necesito. ¿Ruido? Bueno... digamos así: no susurra. Yo lo situaría al nivel de una aspiradora. Así que dentro de lo normal. El uso es bastante autoexplicativo: pulverizar, dejar actuar un momento, frotar con el cepillo y luego aspirar todo. En manchas rebeldes a veces hacen falta varias pasadas, pero el resultado se nota. Lo que siempre me deja a la vez sorprendido y satisfecho es el agua sucia en el depósito. Incluso cuando crees que el sofá estaba limpio. De hecho limpié el sofá por la mañana y pude usarlo unas horas después con la ventana abierta. Igual con el colchón. Claro, no está completamente seco al instante, pero sí mucho más rápido de lo que esperaba. Importante: esto no es un aparato para «voy a dejar todo el piso reluciente en un momento». Un sofá entero sí, pero hace falta paciencia y rellenar agua con frecuencia. Para manchas puntuales, superficies pequeñas o la locura diaria (hola café derramado o patas de perro) es perfecto. Otra cosa que me gusta mucho: se limpia todo bien. Boquilla, depósitos — se desmontan y algunas piezas incluso se pueden poner en el lavavajillas. Dosificar el detergente es bastante a prueba de errores gracias a las marcas. Importante: usar un producto adecuado, no espumoso, si no tendrás más lío que antes. En definitiva: pequeño, práctico, sorprendentemente potente y, de algún modo, bastante satisfactorio. Para usos puntuales es un diez — para proyectos grandes, mejor con paciencia.