Como fan de be quiet desde hace mucho tiempo, me mostré escéptico cuando me enteré de que se estaban aventurando en una configuración de teclado con RGB; después de todo, la marca tiende a ser sinónimo de diseño discreto y rendimiento más silencioso. Pero qué puedo decir: el teclado Light Mount (o más bien el soporte para el teclado) me ha sorprendido, ¡y mucho! Cualquiera que espere ondas arco iris coloridas y chillonas se sentirá decepcionado, pero ese es precisamente su punto fuerte. El sistema de iluminación (tanto si está integrado en el teclado como si se complementa con el soporte en el exterior) es discreto, silencioso y a la vez eficaz. La iluminación es suave, nunca molesta, y puede controlarse de forma inteligente. ¿La mano de obra? De primera. Carcasa sólida, sin apenas flexión, y la superficie tiene un tacto de alta calidad. El teclado es agradablemente pesado sobre la mesa, nada resbala, nada traquetea.