La orden es: montar una PC. Presupuesto de unos 700 €. Encontrar componentes que permitan jugar Fortnite y Minecraft de forma aceptable, está bien. Ryzen 3600, RTX 3050, una fuente de alimentación decente, 32 GB de RAM. ¿Placa base? Pues… no soy fan de mATX, en este caso no había otra opción. Además, me siento frustrado: he probado placas de Gigabyte, MSI y Asrock, y todas me decepcionaron al final; solo las Asus funcionan sin problemas. Así que en este caso también necesitaba una. La placa llega con el típico kit de accesorios. El ensamblaje es como de costumbre y pude montar la PC dentro de un coche en media hora. La cableada fue sencilla, todos los puertos necesarios están presentes. La iluminación nunca debe faltar, porque sin ella no es un PC de juego. La placa tiene algunas LEDs en la parte inferior derecha, y en la parte superior un conector RGB, pero solo para 5050, es decir, LED de 12 V. No se pueden hacer juegos de colores aquí. El BIOS es claro, sencillo, pero no difiere mucho del BIOS de ROG, que también proviene de la misma marca. El único problema con TPM fue que Windows 11 no lo reconocía. Podría haber hecho una actualización del BIOS, pero me faltó tiempo; todavía lo tengo que hacer. Como de costumbre, en las placas AMD más pequeñas también se puede activar XMP. Conclusión: placa base para PCs de bajo presupuesto. Si tienes más dinero, deberías optar por una placa mejor equipada.